Su sarcasmo e ironía ante la adversidad no pasaron desapercibidos.
Yulia Agranovych y Nazar Grynko son un matrimonio joven ruso, hasta hace poco vivían en St. Petersburg. Yulia trabajó como modelo cuando era más joven, y decidió dejarlo cuando se volvió ortodoncista, y pudo al fin dedicarse a lo que tanto quería: ser una dentista infantil.
La vida sucedía de manera normal para esta pareja hasta que, hace algunos días, Yulia despertó temprano en la mañana, y como cualquier persona normal que está intentando salir del sueño, comenzó a revisar sus redes sociales. Así, llegó a una cuenta en particular en Instagram, de la que ella asegura:
“No estaba buscando nada específico, era una mañana normal. Como cualquier otra persona en el S. XXI, comencé mi día revisando mi inicio de Instagram, y de pronto, me encontré con esta fotografía. Parecía ser de una mujer con una larga lista de suscriptores. En su cuenta encontré muchas otras fotos interesantes, incluyendo unas de mi marido.”
Yulia, al revisar ese Instagram que se le apareció de repente (la cuenta pertenecía a una mujer llamada Vlada Abramovich), se encontró con una fotografía de una vista exactamente igual a la de la habitación que ella compartía con su esposo.
La dentista decidió ir a encarar a Nazar de inmediato, no sin antes comentarle a Vlada “Hermosa vista desde la alcoba de mi marido”. En un principio, él le negó todo a Yulia. Le aseguró que un día que ella no estaba, él había invitado a algunos amigos a beber unos tragos antes de ir al cine. Y que Vlada no sería su amante, sino la novia de un amigo.
Yulia le respondió que cuando van visitas a la casa, deberían estar en la cocina para beber algo, no en el cuarto.
A pesar de que Vlada cerró su cuenta de Instagram después de ser encarada por la esposa de su amante, después admitió abiertamente haberse acostado con Nazar en otra red social. Cuando le preguntaron si no sentía culpa por haber tenido sexo con un hombre casado, ella se mostró irónica y sin ningún remordimiento:
“Ella es su esposa, no mía, ¿cuál es el problema? ¿Es solo un vegetal sin voluntad propia? No me hagan reír. Esas críticas son del siglo XVIII. Si quiero sexo, voy a tenerlo.”
En cuanto a Nazar, esto no se quedó así: le admitió a Yulia haber tenido múltiples amantes en una época en la que estuvieron lejos, pero aseguró nunca haberle sido “mentalmente infiel” a su esposa, y juró “haberle dicho a todas que era casado”, contó su esposa. Remarcando que su parte favorita fue la de ser “mentalmente fiel”.
Así, Yulia comenzó a contactar a cada mujer con la que se involucró su esposo, y le dio a la estación de noticias rusa Ren-TV, un testimonio de su experiencia:
“Las otras chicas eran mucho más blandas, una incluso lloró al teléfono diciéndome que no tenía idea de que él era casado. Así que le fue bien a él con su hechicería.
Muchas mujeres me han apoyado, comentándome que están muy orgullosas de mi valentía, que lo discutí abiertamente con ironía y sarcasmo, así que ahora ellas están listas para hacerles frente a sus hombres infieles.”
“Voy a divorciarme, y espero hacerlo rápido… hay gente que nunca cambie. Si él encuentra a una mujer que esté lista para estar con él, y aceptarlo, déjenlos ser felices juntos.
Estoy tan feliz de haberlo descubierto todo ahora, y no cuando esté embarazada, por ejemplo, porque estábamos planeando tener una familia. O cuando tenga 40 años y tres hijos.”
Finalmente, Yulia cerró este episodio con un último e irónico posteo:
“Gracias, Vlada Abramovich. Eres una mujer experimentada que me enseñó una buena lección.”
En cuanto al, muy pronto, ex marido de Yulia, no quiso hablar sobre el tema.
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