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Tenian una vida sexual activa , pero el decide abandonarla y le confiesa que es gay de la peor manera



“Me siento estafada”, dice.

Parecían ser una familia perfecta. Erika Rowe y su esposo marino Alan, de Playmouth, Estados Unidos, se casaron en el 2004 y el 2012 renovaron sus votos con una gran boda. Tuvieron cuatro hijos y lucían muy enamorados. Un día sin previo aviso, luego de estar juntos por 13 años, él la dejó porque ya no la amaba. No se trataba de una crisis matrimonial común.
 

Erika Rowe

Alan se mudó fuera de la casa pero aún continuaba viendo a sus hijos y cumpliendo su rol de padre. Erika quedó destrozada e intentó hacerlo cambiar de parecer. Ella creía que podrían restaurar su relación, pero cuando él rechazó conversar del asunto y se negó a volver, se dio cuenta que habían terminado para siempre.


“Quedé devastada. Mi cabeza giraba en cientos de direcciones mientras intentaba descifrar qué es lo que podría haber hecho mal. Siempre di lo mejor de mi como esposa y madre. No hubo pistas. Teníamos una vida sexual buena y Alan era un gran esposo”, dijo Rowe al medio The SunMedavia
Después de 6 meses Erika intentó seguir adelante con su vida amorosa y olvidar su dolor. Pero no sabía que llegaría un golpe aún más fuerte.Medavia

“Soy gay y estoy en una relación con un hombre”, le confesó Alan. Erika se quedó paralizada. Sentía que todo giraba a su alrededor más rápido de lo normal y no podía reaccionar.


“Una gran ola de traición se abalanzó sobre mí. Le pregunté si me había sido infiel, pero él contestó que nunca lo hizo y que jamás se arrepintió de nuestro matrimonio”, relató Erika a The Sun

A pesar de que para Erika en un comienzo fue muy difícil aceptar su orientación sexual, hoy en día el trámite del divorcio ya está por finalizar y ella ha podido superar el quiebre. “Ya no lo reconozco como el hombre con que me casé, sólo es el padre de mis hijos”, cuenta.Medavia

Y tú, ¿qué harías en una situación así?
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